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Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuitlacán

Los Dominios del Silencio
Reserva de la Biósfera Tehuacán - Cuicatlán

(Estados de Puebla y Oaxaca)

Dejando atrás la ciudad de Tehuacán y la autopista Puebla-Oaxaca, la carretera que conduce a Huajapan de León empieza a subir a través de un paisaje desértico. Poco a poco, aparecen las primeras cactáceas, señalando la entrada a la Reserva de la Biosfera de Tehuacán-Cuicatlán. A la salida del pueblo de San Antonio Texcala, conocido por sus minas de ónix y mármol, la carretera entra de repente a un cañón cuyas laderas están cubiertas por un bosque de cactus: son “viejitos”, millones de “viejitos” inclinados hacía el norte, plantados como espinas en la roca caliza blanca, componiendo un paisaje extraño y de gran belleza. Unos kilómetros después, los cuadros de las salinas anuncian la proximidad del pueblo, que se descubre a la vuelta de una curva: hemos llegado a Zapotitlán Salinas, un pueblo que junto con Los Reyes Mezontla y San Juan Raya, delimitan el triángulo que nos hemos propuesto conocer dentro de la Reserva de la Biosfera de Tehuacán-Cuicatlán.

Hace varios millones de años, el Valle de Tehuacán era el fondo del lecho marino. Al bajar, el mar dejó al descubierto lomas redondeadas y valles anchos, yacimientos de fósiles marinos y los depósitos de agua salada que se utilizan hasta el día de hoy para la producción de sal. El Valle fue ocupado en tiempos prehistóricos por culturas que domesticaron plantas como el maíz: en las cuevas de Cocaxtlán, el arqueólogo MacNeish encontró residuos de maíz de varías épocas (entre 5000 y 2000 antes de nuestra era) que brindaron la prueba de la intervención humana en su evolución. Los antiguos habitantes del valle construyeron también obras hidráulicas -estanques para captar el agua de lluvia y canales de riego- como la presa del Purrón, que es, con sus 2500 años, es una de las más antiguas del mundo.

Cuando llegaron los Españoles, el señorío popoloca de Zapotitlán se encontraba bajo el dominio de los Mexicas a los cuales sus habitantes pagaban tributo. Su cacique Xhapotl (Zapotitlán proviene de “xhapotl” -cacique- y de “titlane” triunfante o victorioso) no opuso resistencia a la conquista española y en 1530, los Franciscanos trasladaron la población a su emplazamiento actual y empezaron la construcción de la iglesia. Fue consagrada al finales del siglo XVI y dedicada a San Martín, Obispo de Tours, a pedido, cuenta la tradición, del cacique Martín, nieto de Xhapotl.

Zapotitlán es hoy un pequeño pueblo de 3000 habitantes, donde ya no se oye el idioma popoloca pero que ha conservado el conocimiento y el correcto aprovechamiento de los recursos del desierto -con fines medicinales o textiles- y una interesante gastronomía, dentro de la cual sobresalen los tacos de tetechos (flores de tetecho), de cacayas (flores de ixtle) y las cuchamas, unas orugas que aparecen en época de lluvia, muy apreciadas por sus supuestas virtudes afrodisíacas. Su actividad económica principal es, como en los tiempos prehispánicos, la explotación de la sal.

Las salinas han sido construidas en abanico en las laderas del cañón del río Zapotitlán. La técnica utilizada para la producción de sal es la evaporación solar: se extrae agua de depósitos de agua cargados de sal mediante un sistema de bombeo. El agua salada se distribuye entre “parajes” o cuadros, construidos en terrazas, cuyo fondo está compuesto de piedras de río.
Estos cuadros poco profundos -alrededor de 10 centímetros- cambian de color según el tiempo de exposición del agua salada al sol, pasando del verde claro al ocre y al blanco cuando la sal empieza a “granear”. La capa superior de la sal está destinada al consumo humano, lo demás a los animales. El ciclo completo tiene una duración de tres meses. La sal se recoge en cestas y se almacena en las numerosas cuevas que se abren arriba de las salinas. Cruces antiguas de piedra encalada y cruces más recientes de madera pintadas con colores vivos y adornadas con listones protegen cuadros y cuevas.

Existen varias salinas, una de las más antiguas es “Las Grandes”, donde se encuentra un pozo prehispánico muy bien conservado. Una de las cuevas de almacenamiento de la sal de “Las Grandes” ha sido transformada desde tiempos remotos en capilla. Se conoce como la Capilla enterrada, pero se podría llamar la Capilla escondida, ya que su acceso se ubicaba detrás de una construcción hoy desaparecida -al parecer un mesón-. Conserva unas pinturas murales del siglo XVIII, algunas muestran señales de una restauración en el siglo XIX.
Según la tradición local, sirvió de refugio en varios momentos de la historia. Hoy está habitada solamente por unos simpáticos vándalos: las golondrinas que han construido sus nidos en las paredes y dañan sin remordimientos lo que queda de las pinturas. La zona de “Las Grandes” ha sido el escenario de la película “La ley de Herodes”.

Otro punto de interés en Zapotitlán es el Jardín Botánico Helia Bravo Hollis, nombre de la conocida bióloga mexicana que dedicó buena parte de su vida al estudio de las cactáceas de la región. Las 100 hectáreas del jardín están plantadas de varias especies de la región, arbustos y suculentas, pero predominan los tetechos, un tipo de cactácea columnar que alcanza 8 metros de altura. El Jardín ofrece el espectáculo extraordinario de un denso bosque de estas cactáceas -1200 a 1800 por hectárea- que se extiende hasta donde alcanza la vista.

El Jardín está situado al pié del cerro de Cuthá (“máscara” en popoloca), donde los antiguos popolocas construyeron una ciudad fortificada, seguramente la cabecera del señorío que controlaba la extracción y el comercio de la sal; todavía se pueden apreciar en la cima las ruinas de unas plataformas piramidales y una tumba.
En la cima de la Cañada del León, un cerro que se alza hacia el oeste frente al jardín, unos altos prismas basálticos atestan de una actividad volcánica que hubo en la región hace millones de años.

Pasando Zapotitlán en dirección de Huajapan de León, la vegetación cambia: es ahora un matorral espinoso. Unas manchas amarillas delatan la presencia de flores de biznagas, una cactácea que parece gustar de la compañia de sus semejantes, ya que difícilmente se encuentra un espécimen aislado. Aparecen cada vez más numerosos los sotolines o patas de elefante, una especia endémica del Valle: son árboles curiosos de tronco cónico que parecen haber intercambiado sus ramas por sus raíces.
Los troncos llevan a veces profundos cortes, hechos por los pastores que se subían a estos árboles para cuidar sus rebaños de cabras.
Cerca de la carretera que lleva a San Juan Raya, existe un ejemplar cuyo tronco mide cerca de 9 metros en su base, es decir el doble del ejemplar de 1500 años que se enseña en el Jardín Botánico.

A pocos Km. de Zapotitlán, se abre hacia la derecha el camino de terracería que conduce al pueblo de San Juan Raya, un diminuto pueblo de 200 habitantes conocido sin embargo por científicos del mundo entero que acuden a estudiar sus depósitos de fósiles de la época del cretácico. En el Museo Comunitario, han sido reunidos ejemplares de cada especie de fósil. El Museo propone recorridos hacía la zona de fósiles donde se encuentran, esparcidos por el suelo, millones de turritelas y de ostras, trigonias, almejas y corales, y también hacia varios sitios de los alrededores donde han sido descubiertos recientemente huellas de dinosaurios.

San Juan Raya está rodeado por un denso bosque de tetechos, en medio de los cuales existen zonas de sotolines, de biznagas, de yucas, cuyas fibras sirven para elaborar cuaxtles -los forros para las sillas de montar- y de varias especias de magueyes utilizadas como medicina, para elaborar el tradicional pulque o como forraje par los animales.

Desde San Juan Raya, un desvío de unos kilómetros permite conocer Santa Ana Teloxtoc, interesante tanto por su bonito museo comunitario que contiene otra colección de fósiles que por el paisaje un poco diferente -más seco y erosionado- que rodea este pequeño pueblo de 1000 habitantes.
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En una cueva del cerro de Santa Ana Teloxtoc, fueron descubiertas en 1986 unas piezas prehispánicas -máscaras y chimallis de madera- que se exhiben hoy en día en el Museo del Valle de la ciudad de Tehuacán.

La última etapa del recorrido es el pueblo popoloca de Los Reyes Mezontla conocido por su alfarería. El valle de Tehuacán fue en tiempos prehispánicos uno de los centros de producción de la cerámica conocida como “anaranjado delgado”. Hoy en día, los alfareros de Los Reyes aprovechan las minas de barro de los alrededores -son 14 las minas que proveen diferentes tipos de arcilla- para hacer piezas de uso cotidiano como jarros y comales. Pero también realizan piezas bruñidas -pulidas con ónix o pedernal- de uso decorativo. El bruñido se realiza sobre una capa de engobe (rojo, crema o negro) a base de pigmentos naturales.
Todavía unos alfareros llevan a cabo la cocción de forma tradicional: las piezas terminadas se depositan directamente sobre el suelo y se cubren con varios tipos de madera.
Aprovechando la fuerza y la dirección del viento, la temperatura puede alcanzar los 1000 grados.
La combinación del bruñido que permite obtener un “esmalte natural” con el uso de engobe resulta en piezas de líneas depuradas y suaves, de colores delicados, de un gran valor estético.

El Valle de Tehuacán responde a las expectativas de todos sus visitantes que sean arqueólogos, botánicos, biólogos, conservacionistas o viajeros en busca de un fin de semana diferente. Pero independientemente de cuales hayan sido sus propósitos al llegar a la Reserva, los visitantes no pueden prescindir de una caminata a través de los bosques de tetechos. No solamente por su belleza y su extrañeza, sino por su silencio, que es mucho más que ausencia de ruido; un silencio tan profundo que uno se sorprende al oír de repente el toc-toc-toc de un pájaro carpintero agujerando un tronco a lo lejos; un silencio ni siquiera perturbado por el viento que no encuentra a su paso ninguna hoja para mover y se aleja sin ruido; un magnifico silencio, quizás el más grande regalo de la Reserva a sus visitantes.

Notas de interés:
La Reserva de la Biósfera de Tehuacán-Cuicatlán, creada por el decreto del 18 de septiembre de 1998, se extiende desde Tecamachalco (Estado de Puebla) al norte hasta Cuicatlán (Estado de Oaxaca) al sur. Tiene una superficie de cerca de 500,000 hectáreas y incluye varías poblaciones además de las tres mencionadas en este artículo.

El clima es semiárido y varía de norte a sur, más templado al norte, en la Sierra de Tecamachalco, y más caluroso en el extremo sur (Cuicatlán). La Sierra Madre Oriental detiene las nubes cargadas de agua provenientes del Golfo, el promedio de lluvias en el valle es apenas de 400 milímetros al año. Con el cambio climático, las lluvias tienden a escasear aun más.

La Reserva posee una enorme diversidad de plantas, alrededor de 3000, el 30 % de las cuales son endémicas. En cuanto a las cactáceas, existen en la Reserva 45 especies de los 70 que crecen en todo el territorio mexicano, o sea el 64 %. La vegetación de la Reserva incluye, entre (muchas) otras:

- Viejitos (Cephalocereus columna-trajani)
- Tetechos (Neobuxbaumia)
- Biznagas (Echinocactus platyacanthus)
- Sotolines o patas de elefante (Beaucarnea gracilis)
- Yuccas (Yucca periculosa)
- Candelillas (Euphorbia antisyphilitica)
- Cardones (Stenocereus dumortieri)
- Garambullos (Myrtillocactus geometrizans)
- Copalillo (Ipomoea arborescens)
- Magueyes de todos tipos.


Una importante fauna vive en la Reserva, mamíferos, aves y reptiles, una tercera parte de ellos endémicos. No es raro toparse con algún zorrito, camaleón o correcaminos al recorrer sus caminos.

La Reserva de la Biósfera de Tehuacán--Cuicatlán tiene todo tipos de amenazas: saqueo de cactáceas, tala y cacería ilegales, pastoreo caprino, contaminación y avances de la “modernización” (torres eléctricas, plantas industriales, construcción de vías de comunicación, etc).

Cómo llegar a Zapotitlán:
- En carro: Desde la autopista Puebla-Oaxaca, tomar la salida Huajuapan de León. Son 25 Km. hasta Zapotitlán.
- En transporte colectivo: En Tehuacán- Centenario y 7 Oriente, salen las combis Autotransportes Zapotitlán cada media hora para Zapotitlán.

Entre Zapotitlán y San Juan Raya, son 12 Km. (terraceria en buen estado) a partir de la carretera Tehuacán-Huajapan de León.

Entre Zapotitlán y Los Reyes Mezontla, son 17 Km. (terraceria en buen estado) a partir de la carretera Tehuacán-Huajapan de León.

Dónde comer y dormir :
- En Zapotitlán, hay varios restaurantes que sirven platillos de la gastronomía local. En el restaurante “El Comunero”, se recomienda probar también el chocolate de molinillo y el licor de garambullo.

El Jardín Botánico Helia Bravo Hollis, situado a 2 Km. del pueblo de Zapotitlán, cuenta con cabañas y zona para acampar. Contacto: Maurino Reyes Castillo. Te : 01 (237) 383-6284. El derecho de entrada para la visita del Jardín es de $20.00 pesos por persona.

- En San Juan Raya, existen cabañas, las “Cabañas del Cretácico” (!). Sus dueños atienden un pequeño restaurante que sirve platillos tradicionales. Tel: 01 (238) 389-7125.

Dónde comprar cerámica en Los Reyes Mezontla: La mitad de los habitantes del pueblo -antes solamente mujeres, pero ahora también hombres- se dedican a la alfarería. Están distribuidos en varios grupos para facilitar la comercialización de su producción, ej.: Grupo de Las Flores. Existen también familias de alfareros como la familia Barragán Urueta (Calle Nacional s/n) que elaboran piezas de un estilo menos tradicional.

Referencias:
-Decreto del 18-09-98 declarando Reserva de la Biósfera a la región Tehuacán-Cuicatlán.

-Guía de la vegetación del Valle de Tehuacán-Cuicatlán. Varios autores. UNAM, Conabio y Fundación para la Reserva de la Biosfera Cuicatlán, AC. 2009.

-Popolocas. Alejandra Gámez Espinosa. CDI. 2006.

-Las máscaras de la cueva de Santa Ana Teloxtoc. Ernesto Vargas. Instituto de UNAM. 1989.

-La mujer alfarera. Socorro C. de la Vega Doria. INAH, CONACYT, Inmujeres. 2007

Helia Bravo Hollis.
Secretaría de Turismo de Puebla.

Secretaría de Turismo de Oaxaca.
Reserva de la Biósfera de Tehuacán-Cuitlacán. (CONAP)
Instituto de Ecología, A.C. (INECOL)
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. (CONABIO)
.
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. (SEMARNAT).

Texto Anne Bonnefoy
Fotografía Anne Bonnefoy


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Última actualización de información: Julio 2009

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