Tlaquepaque siempre ha sido reconocido en el país y el extranjero por su calidad y tradición en las artesanías de cerámica. Actualmente es mucho más que el centro artesanal más grande de México. Es un lugar que inspira tradición, tranquilidad y creatividad.
El nombre de Tlaquepaque tiene su origen en su misma geografía “Lugar sobre lomas de tierra barrial”. El 27 de octubre de 1824 se le reconoció como ayuntamiento, un año más tarde adquiere la categoría de pueblo y en 1843 se convierte en villa, siendo el lugar de recreo y descanso para la aristocracia de la ciudad de Guadalajara. Actualmente es un municipio aledaño a Guadalajara ubicado a sólo 12 kilómetros.
Llegando por el boulevard Marcelino Gracía Barragán hay un puente peatonal mejor conocido como el Puente Artesanal, fue construido en 1978 como ejemplo de una obra pública que puede ser también un monumento estético. Justo a unos pasos de este puente hay una fuente de cantera gris del siglo XIX mejor conocida como la Pila Seca. A esta fuente se le han creado historias en torno a su origen, algunas fantásticas y otras inverosímiles. A partir de estos dos monumentos inicia nuestro recorrido por el centro histórico de San Pedro Tlaquepaque.
Centro Histórico. Se encuentra delimitado por cinco pequeñas capillas ubicadas en cada uno de los cuatro barrios más antiguos: San Juan, Santa María, Santo Santiago y San Francisco. Todos estos barrios se caracterizan por sus talleres familiares y artesanales, en estos no sólo se hacen trabajos de cerámica si no también de otros oficios como el de la talla en madera y el vidrio soplado por mencionar algunos.
De la Pila Seca se llega a un tranquilo jardín: la Plazoleta del Arte. Aquí es donde inicia la avenida peatonal Independencia, donde está el mayor número de galerías. Algunas son exclusivas de artistas emblemáticos y famosos internacionalmente, como
Rodo Padilla o
Sergio Bustamante, por mencionar sólo algunos. Hay otras galerías que juntan el trabajo de varios artesanos de todo el país. Al recorrerlas me dan la impresión de ser pequeños museos llenos de obras de arte, trabajos que van desde pequeños alebrijes de cartón y madera, milagritos y figuras de hoja de lata, corazones de vidrio soplado, candiles de hierro forjado, muebles de madera y mimbre, hasta piezas únicas de joyería y cerámica de gran valor. Casi todo lo que se busca o pueda imaginar se encuentra aquí, pero lo mejor y la gran diferencia que hay respecto a un museo es que uno puede comprar la pieza que más le agrade.
Todas las piezas que hay en las galerías me hacen pensar en los artesanos y sus talleres como parte esencial de la experiencia de visitar y conocer Tlaquepaque. Caminando por sus barrios y con un poco de curiosidad se descubren varios talleres. Si uno no es tan habido de encontrarlos o se es demasiado tímido como para llamar a la puerta por su cuenta, en La Casa del Artesano se organizan visitas guiadas. El maestro alfarero
Pablo Paredes, hace recorridos por los diferentes barrios -recorridos que llama barrios de barro- mostrando a los viajeros los sonidos, los colores y olores de Tlaquepaque. Con esto busca revalorar la tradición e historia de cada barrio, los talleres, la pieza y por lo tanto al artesano. Uno de estos talleres es el del maestro escultor David Juárez con trabajos de talla en madera de estilo barroco y colonial del siglo XVII y XVIII. Fue muy agradable e interesante visitar su taller y poder conocer sus trabajos tanto de exibición como de encargo. Otro taller es el del maestro
Paco Padilla. Él es uno de los personajes más emblemáticos, ya que además de ser ceramista es poeta y cantautor. Pero sin duda el artesano que dejó marcado su nombre en la historia y tradición de Tlaquepaque es Pantaleón de la Trinidad Panduro Martínez.
En torno a su vida hay una anécdota muy curiosa la cual no se ha podido comprobar, pero es muy posible que haya sido real: Durante un convivio que se realizó por la visita a la región del Presidente Don Porfirio Díaz, se dice que Pantaleón sentado en algún rincón del lugar comenzó a modelar, -con un poco de barro que llevaba-, el busto del Presidente. Don Porfirio al notar el extraordinario parecido que tenía y la gran calidad del trabajo le concedió un deseo. “Pide el que sea,” dijo. Pantaleón no dudó en pedirle que lo hiciera Presidente de la República, por lo cual Don Porfirio Díaz dijo a todos los presentes: “Señores les presento al Presidente de México por una hora”. No se sabe que pasó en el transcurso de esa hora, pero fue así como el apellido de Panduro trascendió en la historia de Tlaquepaque. Actualmente sus familiares siguen con la tradición de las piezas representativas de personalidades de la política y algunos personajes cotidianos de las calles de Tlaquepaque.
Como reconocimiento a este notable artista y alfarero se crea el galardón del Premio Nacional de Cerámica en su honor, así como el museo en donde se muestran todas las obras ganadoras.
Museo del Premio Nacional de Cerámica Pantaleón Panduro. En el año de 1977 se propone la creación de un concurso de cerámica para difundir la tradición ceramista de Tlaquepaque y de todo el país. Pero fue hasta 1997 que se inaugura un lugar para este fin. Se destinó la Capilla y la antigua área de Psiquiatría del hospital El Refugio, -ahora Centro Cultural-, para exponer todas las piezas ganadoras que datan de 1977. Es en la Capilla Fray Luis Argüello donde se encuentran los galardones presidenciales -únicos en México que entrega el Presidente- a la mejor pieza de cerámica. En esta capilla se aprecia además el último mural del maestro Guillermo Chávez Vega llamado “Alegoría por la Paz” que pintó en 1985. Hay otros dos murales contemporáneos del artista Jesús Carrillo Tornero. El museo cuenta con doce salas de exhibición, unas sobre las piezas características de algunos estados de la República, otra sobre algunas técnicas de cerámica, así como una sala dedicada al trabajo de Don Pantaleón.
El edificio del Centro Cultural el Refugio se encuentra dividido en tres áreas: La capilla que alberga al Museo Pantaléon Panduro, la escuela de artes plásticas y el área de eventos y exposiciones. Fue construido por Fray Luis Argüello en 1859 y concluido en 1885 como hospital a cargo de la orden de las hermanas Josefinas de la caridad, mismas que estuvieron ahí hasta 1935. Pasó a ser un cuartel militar para terminar varios años después en el abandono. Fue hasta 1983 que fue rescatado para convertirse en el actual espacio cultural. Seguramente fue por todos estos años que estuvo en el abandono y por todas las historias que pasaron en su interior, que se llegan a contar algunas historias de voces en sus intrincados pasillos y algunas leyendas de apariciones entre sus catorce patios. Lo que sí es un hecho es que este edificio es un claro ejemplo del patrimonio arquitectónico de Tlaquepaque ya que desde su azotea se pueden apreciar sus cúpulas características que lo hacen único.
Hay edificios que trascienden más allá de su arquitectura como es el caso de la Casa Histórica, ubicada en la calle Independencia # 208. Éste fue el lugar donde el general Pedro Celestino Negrete realizó la promulgación de independencia de la Nueva Galicia el 13 de Junio de 1821, adhiriéndose con esto al plan de Iguala, mismo que confirmaría la Independencia de México.
Otro ejemplo arquitectónico digno de visitarse es el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, edificado en el siglo XVIII. Tiene varios estilos arquitectónicos como son el románico, neoclásico y bizantino. Cabe destacar que Fray Luis de Arguello Bernal consiguió de Roma el reconocimiento a esta iglesia como “Basílica Lateranense”. La parroquia de San Pedro Apóstol, del siglo XVII muestra en su fachada el escudo de la orden franciscana encargada de su construcción. En su torre hay una escultura de San Pedro, obra del artista Tlaquepaquense Pablo Valdez. Estas dos iglesias muestran otra faceta en la noche ya que con su iluminación resalta matices que de día pasan desapercibidos.
La presidencia municipal de estilo neocolonial también tiene otra obra de un artista local: “La Historia del Fuego”, mural del artista Camilo Ramírez.
Las casonas de Tlaqeupaque muestran también parte de la historia y grandeza del lugar. La mayoría de estilo neoclásico de grandes patios, algunos con fuentes de cantera o mármol y varias habitaciones, caballerías y jardines. Actualmente algunas de estas magníficas casas -sobre todo en la calle Independencia- se han convertido en galerías, restaurantes y hoteles. Aún así al entrar a estos espacios se puede apreciar lo grandes e interesantes que son.
El museo regional de cerámica. Es un claro ejemplo de estas casonas neoclásicas construidas durante el siglo XVII. Sus enormes fresnos y arcos invitan a recorrer este museo en donde se exhiben piezas de alfarería y cerámica de varios estados del país con obras de destacados artesanos jaliscienses originarios de Tlaquepaque, Tonalá, Santa Cruz, El Rosario, Zalatitán y Tateposco. Tiene nueve salas de exhibición, entre las cuales se pueden encontrar figuras hechas por Ponciano y Rosa de Panduro, nietos de Pantaleón Panduro.
Fiestas y tradiciones. Prácticamente hay fiestas todo el año: Desde el mes de enero con la fiesta a Santa Anita hasta diciembre con las fiestas navideñas. En febrero y agosto se realiza la Exposición Nacional de Artesanía. En marzo el Día del Artesano y en Semana Santa la representación de la judea. En mayo y en específico el día 3 con la celebración de “las crucitas” siendo ésta una fiesta de barrio en honor a cada capilla. Se realizan misas, castillos pirotécnicos y una carrera atlética. En junio son las fiestas patronales de San Pedro y el Premio Nacional de Cerámica. En septiembre las fiestas patrias y el Encuentro Internacional del Mariachi. En octubre es la procesión al Santuario de Nuestra Señora de la Soledad y la danza de los Tatachines. En noviembre con la celebración del día de muertos se ponen altares por todas partes.
Los viernes en la tarde, hay Ronda en Tlaquepaque con música típica y bailes tradicionales que van desde la Pazoleta del Arte, el corredor peatonal Independencia hasta en el Jardín Hidalgo y los Portales. Termina alrededor de las ocho de la noche con fuegos pirotécnicos. Los sábados y domingos a partir de las doce del día sobre la zona comercial de la calle Juárez, se realiza el evento de Calles de Color, con actividades lúdicas para niños ademas de haber música, danza y promociones en tiendas y galerías.