En Tihosuco, se practican numerosas fiestas ligadas al ciclo agrícola: fiesta de la Santa Cruz el 3 de mayo, fiesta de los cha’chaaks -los dioses de la lluvia- al principio de julio, “pibinal” donde se reparte entre la población la primera cosecha de elotes cocidos en horno de tierra para “agradecer a los dioses y a los arcángeles”
(1) y pedirles más lluvias.
Muchos curanderos o yerberos (
los h-men) practican la medicina tradicional. La cultura maya que prevalece hoy en Tihosuco es producto del sincretismo entre las culturas maya y española, lo que se hace muy evidente en el culto a la cruz, común a las dos culturas.
Antes de simbolizar a la Pasión de Cristo, la cruz era un símbolo maya prehispánico.
Representaba las cuatro direcciones del universo, cuyo centro estaba delimitado por la confluencia de las dos líneas.
Durante la guerra de Castas, la cruz fue el símbolo de los insurrectos: los cruzoob. La cruz parlante dirigió desde Chan Santa Cruz -hoy Felipe Carrillo Puerto- las operaciones militares y estableció una dictadura teocrática-militar que no desapareció con el fin de la guerra: cinco centros ceremoniales, resguardados bajo el mando de un “general” por custodios que se turnan, rinden hasta el día de hoy culto a la cruz parlante, la “Santísima”.
Las cruces son un elemento de identificación del paisaje de Tihosuco y su región. Se encuentran en los altares sin santos de las iglesias, arriba de los pozos, en los caminos que llevan a las milpas, cerca de los cenotes, en los cruces de caminos, en el centro de los pueblos o para delimitar sus linderos, en los altares privados de cada familia y en todo lugar considerado como sagrado.
Revisten aspectos tan diferentes como los lugares donde se erigen: grandes o diminutas, solitarias o en grupos de tres, talladas con arte y pintadas con los símbolos de la Pasión o hechas con dos sencillas ramas de árbol, vestidas de huipiles, adornadas con listones o telas bordadas.
En la península de Yucatán coexisten mundos mayas muy diferentes: el prehispánico que colmó hace 20 siglos la península con cientos de espléndidos monumentos y enormes ciudades, el reciente mundo de la “Riviera maya” con sus playas, sus reservas de la biosfera y sus hoteles de lujo frecuentados por turistas de todas las nacionalidades, y lejos de éstos -en el tiempo o en el espacio-, real y vivo, el mundo de los mayas de hoy, que se puede descubrir en el pueblo de Tihosuco.
Cómo llegar:
La carretera federal 295 Felipe Carrillo Puerto - Valladolid pasa por Tihosuco. Hay transporte entre las dos ciudades todo el día.
Dónde comer y dormir:
No existen restaurantes ni hoteles en Tihosuco. Algunas familias preparan comida y alquilan cuartos, por ejemplo: la Señora Agustina Chan Cahum, Av. 5 sur. Col. Centro. Tihosuco. CP 77120. Tel : 01 (983) 208 92 09.
Cómo visitar Tihosuco:
- Museo: Abierto de 10 a 18 horas, excepto los lunes.
- Iglesias de Tepich, X-Cabil, Huay Max, Sabán, Zacalaca: Se encuentran cerradas fuera de las horas de oficios religiosos. Es necesario localizar a los encargados y pedirles la llave.
- Lal-Cah: No es fácil visitar Lal-Cah. Sus ruinas se esconden en la selva, no hay ningún cartel que las señalan y existe un conflicto entre ejidatarios de la zona. Se debe pedir permiso al Comisario Ejidal de Tihosuco quien designa unas personas para acompañar y guiar los visitantes hasta el lugar.
Referencia:
(1) Tihosuco, Historia de mi pueblo en los años treintas. Obra colectiva. 1987.
Secretaría de Turismo de Quintana Roo.
Municipio de Felipe Carrillo Puerto