
Las tres Utopías de Don Vasco:
Santa Fe de los Altos, Santa Fe de la Laguna y Santa Fe del Río
(Ciudad de México / Estado de Michoacán)
Santa Fe de la Laguna. Final de la tarde del viernes 11 de septiembre. En el patio del antiguo hospital o huatapera(1), un hombre deposita unas coronas de flores sobre las cabezas de piedra de Vasco de Quiroga y de la niña representada a su lado. Mientras tanto, los uritechas o semaneros -una pareja de recién casados que se va a encargar de la huatapera durante la semana siguiente- y sus familiares elaboran ofrendas florales. En un rincón del patio, varias mujeres preparan la comida que los nuevos semaneros ofrecen a los que salen. Estas costumbres, como muchas otras observadas en el pueblo, se remontan al origen del pueblo, fundado el 14 de septiembre de 1533 por el oidor y después obispo de Michoacán Vasco de Quiroga.
Vasco de Quiroga llega a la Nueva España el 9 de enero de 1531 con la misión de restablecer la autoridad de la Corona española en su colonia de ultramar y pacificar la sociedad -en términos modernos diríamos que viene a establecer el estado de derecho-, 12 años después del principio de la Conquista. Pero Vasco de Quiroga, más allá de su misión que cumplirá cabalmente, dedicará el resto de su vida para defender a los indígenas, usando a este fin su larga experiencia de jurista y de estadista.
El “obispo-abogado” realizará una enorme obra a favor de los indígenas, sin embargo su nombre quedó asociado a una obra que realizó a titulo privado: la creación de tres pueblos-hospitales. Vasco de Quiroga, jurista y hombre de fe, era también un humanista que conocía las ideas más avanzadas de su tiempo, un hombre del Renacimiento que pensaba que era necesario buscar nuevas formas de organizar la sociedad. De allí su proyecto extraordinario de poner en practicar las ideas expuestas por Tomás Moro en su libro Utopía -publicado en 1515- creando unos pueblos “donde los indios, apartados del continuo contacto con el español y libres de la encomienda y el tributo, pudieran vivir…. fuera del peligro…. y en buena policía y doctrina cristiana”. Así van a nacer los pueblos de Santa Fe de los Altos, Santa Fe de la Laguna y Santa Fe del Río.
Santa Fe de los Altos. En 1532, Vasco de Quiroga compra unas tierras en el extremo occidental del Valle de México, alrededor de los manantiales que alimentaban el hoy desaparecido acueducto de Tacubaya. A pesar de la oposición del Cabildo de la Ciudad de México “que no ve con buenos ojos que uno de los oidores use el trabajo de los indios para construir su propio pueblo en pequeño”, funda allí su primer pueblo-hospital, el cual cuenta con colegio, iglesia, talleres y hospital. Santa Fe de los Altos llegó a tener unos 30,000 habitantes, principalmente indígenas nahuas y otomis. Unos años después, Don Vasco comprará más tierras en Tultepec, cerca de Toluca, para crear otro pueblo-hospital donde implantará el mismo régimen de vida que en Santa Fe de los Altos.
La ciudad de México absorbió poco a poco el pueblo; hoy en día, del antiguo Santa Fe sobreviven solamente la iglesia de la Asunción de María, la ex-casa de cuna colindante y una pequeña Ermita, escondida en el barranco detrás de la iglesia, donde vivió Vasco de Quiroga antes de partir para Michoacán. También vivió y murió en 1596 en esta Ermita el famoso herborista Gregorio López. En la sacristía de la iglesia de Santa Fe, se conservan los retratos antiguos de estos dos famosos personajes.
Santa Fe de la Laguna. El año siguiente, Vasco de Quiroga fundó a unos kilómetros del actual pueblo de Quiroga, el pueblo-hospital de Santa Fe de la Laguna a beneficio de los indígenas tarascos. El pueblo se estableció en unas tierras regaladas por el gobernador indígena Pedro Cuinieréngari, a las cuales Don Vasco agregó otras tierras que compró a la cacica Doña Inés Yépez. Nuevamente, la fundación del pueblo encontrará dificultades, esta vez Don Vasco se enfrenta al encomendero Juan Infante y tuvo que viajar a Madrid en 1547 para que los derechos del pueblo sobre sus tierras sean definitivamente establecidos. El segundo pueblo-hospital de Don Vasco es también muy exitoso -testigos de la época aseguran que los indígenas huían de sus comunidades para establecerse allí- y será el más duradero.
Santa Fe del Río. El último de los pueblos-hospitales, Santa Fe del Río, fue fundado por Vasco de Quiroga en 1539 a pedido de un grupo de Chichimecas que aceptaron ser evangelizados. El lugar escogido fue una pequeña loma -no muy lejos de la actual ciudad de La Piedad de Cabadas- en una curva del Río Lerma. Hasta bien entrado el siglo XIX, estuvieron vigentes y observadas las reglas impuestas por su fundador. Hoy en día, Santa Fe es un pequeño caserío dormido al pié de la hermosa iglesia edificada en la cima de la loma. Desde su atrio, se divisan la ribera del río Lerma y los campos de cultivo que lo rodean.
Los tres pueblos estuvieron regidos por las “Ordenanzas para el gobierno de los hospitales de Santa Fe” redactadas por el mismo Vasco de Quiroga y directamente inspiradas por la obra de Tomás Moro. Con el tiempo, las Ordenanzas tuvieron que ser adaptadas, pero los pueblos conservaron su autonomía y las tierras que les había regalado Don Vasco. Después de la Ley de Desamortización, las tierras regaladas por Vasco de Quiroga pasaron bajo la administración de los cabildos indígenas quienes las administraron hasta el siglo XX, cuando entraron en vigencia las leyes agrarias.
Al llegar por la primera vez a Santa Fe de la Laguna, el visitante puede creerse en uno más de los tantos bonitos pueblos coloniales de Michoacán: calles empedradas, casas de adobe y techos de tejas. Sin embargo, no tarda en notar diferencias: el clásico trazado colonial de damero se sobrepone a una división de origen prehispánica en 4 barrios. Cada uno de los 4 barrios -San Pedro, San Juan, San Sebastián y Santo Tomás- cuenta con su pequeña capilla. El centro del pueblo reúne los edificios públicos: el jardín con la estatua en bronce de su fundador, la iglesia y la huatapera.
El jardín está rodeado por unos portales de madera que albergan los vendedores los días de mercado. La fachada de una de las casas, la casa de la Jefatura de Tenencia, atrae la atención: está recubierta de azulejos aludiendo a la historia del pueblo. Al lado de Zapata aparecen los rostros de los defensores de las tierras del pueblo, hombres y mujeres de la comunidad, así como la bandera de la nación purepecha.
Al este del jardín, un portón da acceso a la iglesia, con su típica fachada del siglo XVII. Alberga una imagen, muy venerada, del Señor de la Exaltación, cuya corona de plata se parece más a un penacho de plumas que a la tradicional corona de espinas.
Detrás de la iglesia, se erige la huatapera, el edificio más antiguo del pueblo, enmarcada por dos altos cipreses plantados por Don Vasco. Según Gortaire, la huatapera fue en el pasado “lugar de hospitalidad para los enfermos y peregrinos, escuela de adultos, preparación a los jóvenes que iban a casarse, aprendizaje de oficios y artesanías, escuela de niños, centro religioso ceremonial para la enseñanza cristiana y el culto”. Hoy en día, sigue siendo el corazón del pueblo y su símbolo. Las habitaciones de la huatapera conservan el sillón de Don Vasco y unos ornamentos litúrgicos que le pertenecieron.
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También estuvo conservado allí el Pindecuario -un documento del final del siglo XVIII- catalogando todas las fiestas del año.
Otro detalle que sorprende al visitante, la atmósfera del pueblo. “Se trata”, dice Zarate Hernández, “de una comunidad activa, con vida propia y bastante orgullosa de su propia cultura y que pretende mantenerse como tal por varias generaciones”. No se ve gente desocupada vagando sin rumbo por las calles, los habitantes caminan decididamente, las mujeres meciendo con elegancia sus largas faldas plisadas.
La organización social tradicional sigue vigente, con su estricta jerarquía y su complicado sistema de rituales que rige la vida de cada habitante. También se conserva la cultura, empezando por el idioma y la música, el calendario de fiestas y el sistema de cargos cívico-religiosos.
Sin embargo, la “modernización” está alcanzado el pueblo. Su economía ya no depende de la agricultura, sino del comercio y de la artesanía -el pueblo se volvió alfarero- y también por supuesto de las remesas de los emigrados. Cada año, unos cargos religiosos se quedan sin titular, por el costo que implican. La huatapera está mantenida por unas familias y no como antes por la comunidad. Las relaciones familiares se han debilitado, reemplazadas por el compadrazgo y el padrinazgo.
A pesar de las circunstancias adversas, el espíritu comunitario que había percibido Don Vasco en los indígenas y aprovechado en sus pueblos-hospitales no ha desaparecido en Santa Fe de la Laguna, sino que ha llegado intacto a nuestra época. Para fortalecerlo más, Santa Fe se ha proyectado recientemente hacía el exterior, aspirando al liderazgo de la cultura purépecha.
Visitar el bonito pueblo de Santa Fe de la Laguna no es solamente conocer una parte de la historia de México; es también advertir los logros de un experimento social que preveía la defensa de los indígenas (en términos modernos, hablaríamos de defensa de los derechos humanos), la dotación de tierras propias a la comunidad y la repartición del producto del trabajo entre los habitantes del pueblo (autogestión), la institución de la huatapera (protección social) y el reconocimiento del concepto de derecho colectivo como base de la sociedad.
¿Los pueblos-hospitales de Vasco de Quiroga, una utopía para el futuro ?
Cómo llegar: Santa Fe de los Altos. Las combis que salen de Tacubaya o del WTC pasan a una cuadra de la iglesia de Santa Fe. Bajarse en el cruce de la Avenida Vasco de Quiroga con calle Corregidora.
Santa Fe de la Laguna. Salen cada media hora camiones de la central camionera de Morelia en dirección a Zacapú y Zamora. Santa Fe se encuentra a unos 3 Km pasando Quiroga a un poco menos de una hora de Morelia.
Santa Fe del Río. Desde La Piedad de Cabadas, tomar la carretera de Puruándiro y Moroleón paralela a la autopista. Un letrero del lado izquierdo después de Penjamillo señala la desviación hacía el pueblo que se encuentra a unos 5 Km. de la carretera.
Cómo (no) visitar la Ermita de Don Vasco en Santa Fe de los Altos: La Ermita o lo que queda de ella -al parecer necesita de una restauración urgente- se encuentra en el fondo de un barranco que la Delegación Alvaro Obregon y el Ejercito están rehabilitando. Una vereda reciente facilita el acceso al sitio. Sin embargo, la Ermita está resguardada por el INAH y cerrada al público, incluso a los habitantes de la zona. Es imposible visitarla, aunque exista otra solución para conocerla: invadir la zona “protegida” alrededor de la Ermita -como ya lo hicieron varias casas. Desde varios años, se habla de restaurar la Ermita para varios propósitos: un Museo de las Utopías o un Museo del pueblo de Santa Fe. El párroco de Santa Fe, por su parte, desea conservar la Ermita como lugar de oración o de meditación.
Dónde comprar cerámica en Santa Fe de la Laguna: Muchas personas se dedican a la alfarería en el pueblo. Producen candelabros y sahumadores con vidriado de color oscuro para los altares domésticos. Existen talleres con productos diferentes y nuevas técnicas, como el taller Ahuanda, donde se produce una hermosa cerámica bruñida. Taller de Don Nicolás Fabián Fermín. Av. Curátame s/n. Barrio San Juan 1
Principales fiestas en Santa Fe de la Laguna: 14 de septiembre, día aniversario de la fundación del pueblo y día de la fiesta del Señor de la Exaltación. Concurso de cerámica y de bordado.
6 de diciembre: Fiesta del Patrón del pueblo, San Nicolás de Bari.
Dónde comer y dormir: En Santa Fe de la Laguna: Existen 4 hostales (Hostal Sipekua, Hostal Echeri, Hostal Purhepecha, Hostal Iurhixeo) y unas cocinas tradicionales que han sido creados con la ayuda del gobierno estatal como parte del proyecto “La ruta de Vasco de Quiroga” (Tzurumútaro, Tzintzuntzan, Santa Fe de la Laguna, San Jerónimo Purenchécuaro, Ihuatzio, Janitzio, La Pacanda y Zirahuén).
En Santa Fe del Río: El pueblito no tiene ni hotel, ni restaurante. Todos los servicios se encuentran el la ciudades vecinas de La Piedad de Cabadas o Zamora.
(1) Del purépecha “uandajperakuarhu”, lugar de diálogo.
Bibliografía (selección): Sobre los pueblos-hospitales de Vasco de Quiroga:
-Utopía. Tomás Moro. 1516.
-La “Utopía” de Tomas Moro en la Nueva España. Silvio A. Zavala. Porrúa. 1937.
-Vasco de Quiroga y sus Hospitales-Pueblos de Santa Fe. Benedict J. Warren. Universidad Michoacana. 1977.
-Michoacán and Eden, Vasco de Quiroga and the evangelization of Western Mexico. Bernardino Verástique. University of Texas Press. Austin. 2000.
-Vasco de Quiroga y sus pueblos hospitales de Santa Fe en los siglos XVIII y XIX. Felipe Tena Ramírez. Porrúa. 1990.
Sobre Santa Fe de la Laguna:
-Santa Fe de la Laguna. Presencia etnológica de un pueblo-hospital. Alfonso Gortaire Iturralde. Ed. Abya-Yala. Quito. 1999.
-Los señores de utopía. José Eduardo Zárate Hernández. El Colegio de Michoacán/CIESAS. 2001.
Referencias:
Secretaría de Turísmo del Distrito Federal.
Secretaría de Turismo de Michoacán.
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