El silencio y la soledad exaltan los sentidos del viajero. Entonces, puede mirar a través de la luz lunar como de un calidoscopio. El paisaje es un mundo en donde existe más de lo que se ve. Si presta atención quizá pueda tener un espejismo de increíble belleza que le arrobe el corazón o que lo llene de temor y de espanto. Fue en Sian Ka’an donde tuve estas alucinantes revelaciones: En las noches de luna llena el mar, el manglar y la laguna, parecen bajo algún encantamiento que los vuelve indescriptiblemente sobrecogedores. Una de esas noches, di
un breve paseo con los pies descalzos a la orilla del mar, había algo inquietante en las pequeñas
lenguas de agua cargadas de espuma que lamían mis pies, un
rumor como de alas brotaba incansable y casi inaudible del manglar,
sombras pequeñas como de insectos rozaban mi cuerpo sin hacerme
cosquillas, el rumor acompasado del mar era una interminable letanía
que me invitaba a entrar, con sutileza, a un estado diferente de
conciencia. Mi corazón galopaba a tropezones dentro
de mi pecho impidiéndome
respirar, no se oía mas que la cadencia inexorable del mar,
ahí no había otro sonido, ni nada, ni nadie. No podía
moverme, miraba ora al techo, ora al resplandor de la luna o a las
sombras de la noche, cuando logré sobreponerme me levanté de
la cama y me dirigí a la ventana del baño, estaba abierta
de par en par y por ella se colaba un viento lleno de presagios. Cuenta la Historia que dos mujeres habitaban el mismo pueblo, la Xtabay mujer desprendida y generosa aun en el amor carnal, se entregaba a los hombres fácilmente y la Utz Colel que guardaba celosa su virginidad y reputación pero que contaba con un corazón de piedra. Al morir la Xtabay
los animales de la selva protegieron sus restos por tres días.
Cuando la gente del pueblo cae en cuenta de que Xtabay no aparece,
fueron a buscarla. |
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Tan pronto estuvieron cerca
de la casa se percataron de un deliciosos aroma que lo envolvía
todo, al llegar al lugar se maravillaron de la respetuosa presencia
de las bestias y de que el cuerpo de Xtabay exhalara un perfume tan
exquisito, recogieron entonces los restos y con gran admiración
les dieron sepultura. En la tumba de Xtabay crecieron unas singulares
flores con las que se hace el licor de Xtabentun, que es tan dulce
a los hombres como lo fueron en sus días los amores de la
Xtabay.Al
enterarse de tan extraordinarios acontecimientos Utz Colel dijo: Texto: La
Tatuana. |
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