Las cortezas utilizadas son las del árbol de jonote rojo para el papel de color café, de xalamátl para el papel blanco, de mora para el papel de color crema.
Estos árboles ya no se encuentran en la región y las cortezas se tienen que traer de afuera.
Desde hace poco tiempo, se usa el tule para elaborar papeles más gruesos y tintes para obtener una amplia gama de colores. Si el papel amate ha sobrevivido en San Pablito es porque tiene fines rituales.
Los chamanes, brujos o curanderos lo recortan para crear figuras mágicas: “espíritus”, “camas” o animales, utilizadas en rituales agrícolas -las “costumbres”-, curaciones o ceremonias de magia blanca o negra.
El papel blanco es “bueno”, y se usa para recortar figuras de los espíritus buenos, representados con los pies descalzos: son los espíritus de las semillas, de la Madre Tierra, del Señor del Monte y de la gente buena en general.
Las figuras de papel oscuro son “diablos”, espíritus malos. Tienen dos caras de perfil, varios brazos, a veces cola y llevan zapatos: representan el Presidente de los Infiernos, el Juez del Purgatorio, la Sirena Mala, los mestizos o toda persona mal intencionada. Estas figuras son partes del mundo de San Pablito, donde la magia domina todavía la vida de la gente: En un pueblo de 3000 habitantes, se estima a 150 personas el número de chamanes, curanderos o hechiceros.
Los lugareños se muestran muy reservados hacia los visitantes: sólo los niños y los vendedores -que vienen a proponer hojas de papel, figuras de papel blanco y toda clase de artesanía de chaquira- se acercan. Su actitud hacia el mundo exterior que los considera como folklóricos sobrevivientes de tiempos pasados o pasivos objetos de estudios antropológicos se entiende muy bien.
Sin embargo, con un poco de suerte y de tiempo, se rompe la barrera y aparecen las sonrisas. Es imposible conocer en un sólo fin de semana todos los recursos turísticos de Pahuatlán. La naturaleza es magnífica y ha permanecido hasta ahora al margen de un desarrollo destructivo. Se puede realizar muchas actividades deportivas, excursiones -grutas, ríos, pozas- o espeleología. Para los interesados en lo cultural, las numerosas fiestas -festival del Huapango, fiestas de Semana Santa o de los muertos- representan buenos momentos para visitar este lugar que llegó a nuestro siglo con unas creencias y unas tradiciones de otros tiempos y de otra realidad.
Cómo llegar:
-En automóvil particular: Tomar la autopista México - Tuxpan. Salir en Tulancingo y tomar la carretera 130 en dirección a Huauchinango. En San Pedro, se encuentra una desviación a la izquierda hacia Honey y Pahuatlán.
-En transporte público: Tomar un autobús en la central camionera del Norte de la Ciudad de México con dirección a Tulancingo. De ahí salen camiones para Pahuatlán cada media hora.
Dónde comer y dormir:
Existe un hotel, el San Carlos
Tel: (01 776) 752 05 70 y 752 05 02
El costo de una habitación doble es de $350 pesos. aproximadamente.
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La Posada Ollín Calli. Tel: (01 776) 75 207 36. El costo de una habitación es de $60 pesos.
El hotel San Carlos tiene restaurante.
El domingo, se puede desayunar en el mercado.
Existen también varios restaurantes populares que sirven una comida sabrosa. Hemos probado el de Doña Chea, a la entrada del pueblo, y el de Doña Güina, que tiene una bonita vista sobre la plaza.
Cómo llegar a Atla y San Pablito:
De la cabecera, salen varias combis al día para estas comunidades.
Información sobre turismo y actividades eco-turísticas:
El numero de teléfono de la Municipalidad es:
01(776)752-0505 y 20618. Preguntar por Malcom Távira, Coordinador de Turismo Municipal.
Referencia:
Secretaría de Turismo de Puebla
Municipios de Pahuatlán
La feria de Pahuatlán Semana Santa