En el interior de la Iglesia permanecen los elegantes frescos de la época de la construcción del edificio, y el magnífico retablo de los Santos Reyes (1698).
El claustro, de arquitectura sobria y armoniosa, fue decorado al fresco en su totalidad. Afectada también por los movimientos de tierra, la iglesia de los Santos Reyes necesitó una delicada restauración que concluyó hace poco. El conjunto es uno de los más bellos construidos por los agustinos. Se ha dicho que a la expulsión del clero regular, cuando se permitió a los agustinos conservar dos conventos, ellos escogieron entre todos los de
Malinalco y Metztitlán.
A la entrada del pueblo se encuentra el Museo Vivo de Cactáceas, cuya visita es imprescindible. Éste contiene todas les especies de cactus y suculentas originarias de la Barranca, incluso los famosos viejitos, ya casi extintos, y senderos de enormes biznagas.
Desde la parte alta del jardín el visitante descubre un magnífico panorama sobre la Barranca y la Villa de Metztitlán. Más arriba, en las laderas del lado este de la Barranca, quedan pinturas rupestres. Muchas se ubican cerca de fuentes de agua y son accesibles únicamente a pie.
Además de sus hermosos paisajes, la Vega ofrece al visitante las sencillas y elegantes capillas construidas por los frailes agustinos en el siglo XVI como visitas. Se puede mencionar, entre muchas otras, las de San Pedro Tlamanalco y Jihuico -a la entrada de la Barranca-, las de Atzolcintla, Tepatetipa, Amajatlán y Tlaxco. Un poco antes de Tlaxco, se esconden las ruinas de la ex-hacienda algodonera de Chilaco. El visitante podrá también seguir hasta la laguna que cierra la Barranca, donde se alquilan lanchas para pasear o pescar. La laguna, de una gran belleza, acoge aves migratorias y una colonia de pelícanos blancos.
Un solo fin de semana no es suficiente para conocer todas las riquezas artísticas y naturales de la Barranca de Metztitlán, pero la tranquilidad del pueblo y la amabilidad de sus habitantes hará que el visitante quiera regresar una y otra vez para descansar y descubrir más de este extraordinario lugar.
La Barranca ha sido declarada “Reserva de la Biósfera” en 2003.
Cómo llegar:
En automóvil: Tomar la autopista de Pachuca.
En Pachuca, tomar la carretera número 105 hacia Molango y Tampico. En el puente de Venados -75 Km. de Pachuca-, desviarse a la izquierda.
En transporte colectivo: Un autobús de la compañía Flecha Roja sale cada hora, desde las 6:30 AM, de la Central de Autobuses del Norte en la Ciuda de México -Av. Cien Metros- para Metztitlán.
Dónde comer y dormir:
Hay varios restaurantes en Metztitlán.
Recomendamos el excelente Rincón del Jardín, en la Plaza Central. Los sábados y domingos se ponen puestos en la misma plaza, donde sirven deliciosa comida regional.
Recomendamos la Quinta Española, en la Plaza Central. Tel: 01 (744) 74 316 76.
Información:
En el Palacio Municipal y en la oficinas de la Reserva de la Biósfera que se encuentra en frente del Palacio Municipal.
Referencia:
Secretaría de Turismo de Hidalgo
Reservas de la Biósfera en México CONAP