El sincretismo de lo ancestral con Dentro del eje neovolcánico, rodeado por montañas, encontramos el pueblo sin duda mágico de Malinalco, famoso por su zona arqueológica única en América, su convento Agustino del siglo XVI, su mercado tradicional y los temazcales que hacen de este pequeño pueblo un encuentro y un sincretismo con el tiempo, las tradiciones ancestrales y las expresiones populares. Malinalco, que significa “hierba torcida”, tiene su origen en la palabra náhuatl malinali que es un tipo de zacate -muhlenbergia macroura- que se encuentra en las partes altas de esta región. El nombre de Malinalco está relacionado con la idea prehispánica fundamental de energías duales o complementarias: El término malinticac, se refiere a un objeto que se tuerce en espiral y que representa la unión entre el inframundo, el plano terrenal y el supramundo, dando a entender al lugar como “en el lugar en que se entrelazan las partes”. Al entrar al pueblo y recorrer sus calles empedradas uno comienza a sentir por qué es especial este lugar. Hay un ligero aroma en el ambiente que bien podría ser copal, incienso o simplemente el olor de la vegetación que hay en los alrededores, una tranquilidad que sólo es interrumpida por las campanas de la Iglesia y el convento Agustino que llaman a misa. Al costado de la Iglesia que data del año 1540 está el claustro del convento, el cual aún conserva sus frescos originales. Los hermosos frescos que mezcla motivos tanto prehispánicos como cristianos, con la exuberante representación de plantas y aves de los alrededores, fueron realizados por Tlacuilos -artistas indígenas-. Algo de llamar la atención de estas imágenes es el hecho de que además de representar el “paraíso terrenal”, son un registro fiel de las plantas y animales de la zona. Hay muchas razones para visitar Malinalco. Una de las obligadas es la zona arqueológica, que está ubicada a unos ciento veinticinco metros de altura sobre el pueblo, en la montaña Texcaltepec -conocida también como cerro de los ídolos-. Para llegar a ella, se deben recorrer los 368 escalones con el sonido intenso de los insectos y sobre todo el de las chicharras que se dice, están pidiendo lluvia, según algunos lugareños. La vegetación de Selva Baja Caducifolia que cambia de color y de forma según la estación del año -la de sequía de finales de septiembre a finales de mayo o la de lluvias de junio a septiembre- evoca irremediablemente a los frescos del convento y al paraíso terrenal. Uno entiende por qué se eligió este lugar para que se llevaran a cabo los rituales de iniciación de los guerreros Mexicas, ya que la vegetación, la montaña en sí misma y los templos tienen una gran tranquilidad pero al mismo tiempo mucha fuerza. Al llegar a la cima la primera impresión es la enorme pared de roca, -toba volcánica- seguida por un monumento labrado directamente en ella. Por eso mismo esta construcción se considera única en América y comparable con la Ciudad de Petra en Jordania. El Caucalli casa de las águilas o Tonatiuhichan lugar de habitación del sol, es la pirámide labrada en la piedra, se cree que en el interior se celebraban las ceremonial de iniciación de los guerreros Águila y Ocelote que son las jerarquías militares más importantes de los Mexicas. A los lados de las escaleras están los restos de dos Ocelotes -leopardus pardalis- también labrados en la piedra. La pirámide tiene trece angostos escalones que, según a mi entender, fueron hechos así para tomar una postura de respeto a los dioses o ceremonias que ahí se realizaron ya que se tiene que subir de lado y con la vista agachada, de otra forma uno corre la suerte de tener una caída. En la cima del monumento del lado derecho hay una escultura de la cual se dice es Cipactli monstruo mítico de la tierra, vinculado con los mitos de origen de todo lo existente, mitad serpiente mitad cocodrilo de cuyo dorso salen tallos del zacate manilalli. Sostiene una figura humana de la que sólo se reconocen las piernas. Del lado izquierdo hay otra escultura con forma de vasija que diera la impresión de estar forrada de piel de ocelote, sobre esta se distinguen los pies muy destruidos seguramente de un guerrero, se cree que estas dos esculturas representan a los guerreros Águila y Ocelote. La entrada al templo fue labrada con la forma de una enorme boca de Cipactli de donde sale una lengua bífida. El interior al parecer se ha conservado mejor ya que no se permite la entrada de los visitantes. Desde el exterior se alcanza a ver la escultura en el suelo de un águila que mira hacia la puerta, atrás de ésta se encuentra la de un ocelote, a los lados se hayan otras dos esculturas de águilas, todo esto al interior del recinto circular labrado dentro de la piedra de la montaña. Si se tienen muchas ganas de entrar y tener una muy buena idea del espacio interior, en el museo universitario, justo unas calles antes de entrar a la zona arqueológica, tienen una reproducción a tamaño natural del Caucalli donde uno puede sentarse en el lugar de los guerreros e imaginarse ser uno de ellos. En total hay 11 estructuras dentro de la zona arqueológica. Malinalco es historia viva. El sincretismo entre lo prehispánico y lo cristiano es algo cotidiano en la vida de este pueblo. Así lo descubre uno, cuando de regreso de la cima de la zona arqueológica, se interna entre la maleza por el camino que lleva a lo que llaman El Rincón de San Miguel. Siguiendo un tubo azul que lleva agua al pueblo se llega a lo que era el manantial donde los Mexicas labraron la roca de igual manera que hicieron con el Caucalli para llegar al manantial. Este lugar tenía su valor ritual para venerar a Tláloc dios de la lluvia. Junto a estas ruinas prehispánicas se encuentra un altar a San Miguel Arcángel decorado con flores de papel metálico. Cada 29 de Septiembre se lleva ahí una misa en la que la gente de los barrios de Santa Mónica y Santa María pide el apoyo a este Arcángel para que los proteja del Diablo, que se dice anda suelto por el pueblo. Uno no puede sino preguntarse si este ritual cristiano no tiene algo de prehispánico. En los portales y ventanas de las casas de estos barrios, se ven cruces hechas con flores que sirven de protección contra las andanzas del diablo. Malinalco cuenta con once capillas del siglo XVI dignas de ser visitadas. Cada barrio celebra la fiesta patronal que corresponde a su capilla. La de San Sebastián, San Nicolás Tolentino, Jesús María, San Juan, Santa Mónica, Santa María, San Martín, San Guillermo Margaritas, San Pedro, San Andrés y Capilla Soledad. Se recomienda que los visitantes se pongan en contacto con el cuidador o vecinos de estas para poder visitarlas ya que en la mayoría del tiempo están cerradas. Entre el 2 de noviembre día de los santos difuntos y el 2 de febrero día de la candelaria hay un total de 19 fiestas en Malinalco. Así mismo, los domingos parecen de fiesta al ponerse un mercado en las calles del centro en el que se pueden encontrar diversos productos desde frutas y verduras locales, artesanías, juguetes tradicionales, guajes pintados a mano, figuras de barro y madera e inciensos, además de haber puestos con camisetas importadas o discos con música de moda o de otra parte del mundo. Sin embargo, el día de mercado más importante es el miércoles. Ahí es posible apreciar realmente la herencia prehispánica del lugar. A este acuden hierberos y curanderos con conocimientos ancestrales. Aún se pesan los productos con medidas prehispánicas (cajete) e incluso se practica el "trueque". Los vendedores apilan sus mercancías igual que lo hicieron sus ancestros antes de la conquista. |
||
Otro de los lugares de interés, es el Museo Universitario Dr. Luis Mario Schneider que hace una compilación de todos los factores que han conformado Malinalco. Muchas de las piezas arqueológicas que exhibe este museo fueron donadas por los mismos pobladores de Malinalco que al excavar en sus propiedades, hallaron diversos vestigios del pasado, desde espadas oxidadas del ejército Insurgente hasta vasijas y caritas -como las llaman- de cerámica. Cuenta este museo con una gran colección de vegetación local, elementos representativos de sus fiestas y rituales, así como las influencias extranjeras que han sido determinantes para la economía local, de la cual, la más importante es la crianza de trucha arcoiris, que fue introducida por un suizo y que es una de las actividades económicas más importantes de la localidad. En los jardines del museo, se encuentra una planta Malinalli como homenaje al nombre del pueblo. El museo se ha encargado de hacer reproducciones de lugares y piezas arqueológicas que se encuentran en riesgo de desaparecer o que incluso han dejado de existir a causa de la negligencia. Tal es el caso del Mural de los Guerreros que originalmente se encontraba en la zona arqueológica y que se perdió irremediablemente después de sólo dos años de ser descubierto, así como unas reproducciones de las pinturas rupestres de la zona que posiblemente y sin un cuidado adecuado correrán la misma suerte que el Mural de los Guerreros. Lo más fascinante de Malinalco es que se remonta a épocas prehistóricas, de lo cual quizá se desprende esa atmósfera que le da tintes enigmáticos. A los alrededores de Malinalco se han encontrado aproximadamente 11 sitios con pinturas rupestres. De ellos sólo 2 tienen un fácil acceso al público en general. Se trata de los sitios llamados Las Caritas y Los Diablitos. Ambos, víctimas de la apatía, el vandalismo y el desinterés. Las Caritas son unas curiosas y enigmáticas caras labradas en la roca justo atrás del panteón. Los Diablitos son tres figuras que suponen a dos hombres rodeando a una mujer pariendo, para llegar a éstas hay unas señalizaciones sobre la carretera que va a Chalma, hay que recorrer como 100 metros de terracería hasta llegar a un llano, de ahí hay que bajar al cauce del río y junto a las raíces de un gran amate amarillo están estas tres imágenes enigmáticas. Estos lugares presentan más preguntas que respuestas pero sin duda es fascinante el pensar quién los hizo, por qué y para qué. Junto a estas pinturas, a unos poco metros hay unos grafitis contemporáneos. A lo mejor estos últimos responden a todas estas preguntas sugiriéndonos que sus antepasados son simplemente una expresión popular. Para encontrar las demás pinturas rupestres es recomendable contactar un guía local. Malinalco se desdobla y crece igual que la planta que le dio su nombre. Del pueblo con tradiciones milenarias, por mencionar sólo una, como el baño de Temazcal desde la versión más tradicional que se enfoca en el ritual, se entrelaza otro Malinalco, sofisticado, con tiendas gourmet y galerías de arte contemporáneo y un exclusivo club de golf. Todos estos elementos, ancestrales y modernos, hacen de Malinalco un lugar mágico, con muchos matices y que siempre va a maravillar a todo aquel que esté dispuesto a dejarse sorprender. Cómo llegar: Dónde comer y dormir: Los domingos en el mercado es muy recomendable comprar un tradicional pan de pueblo que junto con un cafecito local hacen un excelente comienzo del día. También las frutas conocidas como Pomarosa son ampliamente recomendadas para un día de paseo. Hay muchas opciones de hospedaje, desde hostales y hoteles estilo Bed and Breakfast, de los que recomendamos ampliamente el Hostal Clavo y la Canela, el B&B Casa Mora, y el Hotel Casa Limón, también hay posadas sencillas o lugares para acampar. Cómo visitar la zona: Referencias: -La Jerusalén Indiana, Los conventos-fortaleza mexicanos del siglo XVI. -Museo Universitario Dr. Luis Mario Schneider. Amajac esquina Agustín Melgar s/n, barrio Santa Mónica, C.P. 52440, Malinalco. Ayuntamiento de Malinalco. Texto Ernesto Durand Última actualización de información: Mayo 2008 |
||
Inicio Lugares de México / Hostales y B&B en México / Quiénes somos / Enlaces