Lugares de Mexico
 
 


chimalhuacan

Cien años de carnaval con los charros dorados de Chimalhuacán Atenco

(Estado de México)

Chimalhuacán festejó en 2002 sus 100 años de carnaval, pero sería más exacto decir que festejó los 100 años del baile más emblemático de esta fiesta: el cuadrilla. El carnaval que se celebra en Chimalhuacán y en otros pueblos del Valle de México tuvo su origen varios siglos atrás cuando la fiesta de carnaval que llegó al Nuevo Mundo con los españoles se mezcló con las ceremonias indígenas de fertilidad marcando el inicio del ciclo agrario.

Los españoles, al igual que todos los países europeos desde tiempos inmemoriales, celebraban el fin del invierno y anticipaban la llegada de la primavera a través de las fiestas de carnaval. Durante el carnaval, se toleraban la subversión del orden social así como todas formas de transgresiones ritualizadas o no con el fin de permitir la regeneración de la sociedad y su perpetuación.

En México, el carnaval “alcanzó su apogeo en el siglo XVIII antes de declinar hacia la primera mitad del siglo XIX… en razón de la inestabilidad política posterior a la Independencia. Tuvo un nuevo período de popularidad a partir de 1850(1)”. Impotente frente a los desbordamientos que se daban siempre en la época del carnaval, la Iglesia logró con el tiempo limitar su duración. En la actualidad, el carnaval se celebra en la mayoría de los estados de la República Mexicana “bajo formas más o menos inocuas(2)” los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza que marca el inicio de los 40 días de Cuaresma.

Tal como lo conocemos hoy, el carnaval de Chimalhuacán nació en un pueblo del sur del Municipio, San Agustín Atlapulco. Existen varias versiones que explican su aparición en esta población en el último cuarto del siglo XIX. Según una de ellas, los habitantes de San Agustín aprehendieron el cuadrilla de soldados franceses del ejército de Maximiliano que acampaban en la región. Según otras versiones, una profesora de música descendiente de franceses, Isabel Carbonel, quien vivía en San Agustín les enseñó este baile. Otra versión más atribuye a Francisca Arrieta, quien trabajaba como empleada doméstica en una casa de la alta sociedad de la ciudad de México, el haber traído la música y el baile a su pueblo. Las diferentes versiones coinciden para dar como fecha de inicio de este baile el final del siglo XIX y sitúan su fuente de inspiración en la corte del efímero Emperador Maximiliano. Se ha celebrado desde entonces sin interrupciones; es la fiesta más importante y el símbolo del municipio.

Es un hecho conocido que el Emperador Maximiliano apreciaba el traje charro: en numerosas fotos aparece vestido con una chaquetilla corta, pantalones con botonaduras de plata y sombrero galoneado. El mismo traje fue adoptado por los carnavaleros de Chimalhuacán y completado con una máscara de cera de rasgos europeos. Hoy en día, los participantes explican el origen del traje por la intención de satirizar a Maximiliano y a su corte. Parece necesario agregar otra explicación más histórica, según la cual “los conquistados debían distinguirse totalmente de los españoles y criollos y se les sometió a una serie de prohibiciones; los trajes de danza y disfraces adoptaron cuanto estaba vedado: terciopelo, joyas, calzas, armas y corceles, espadas y adornos…. Los recargados y complejos atuendos de los danzantes resumen el lujo atribuido al opresor y son parte esencial del espectáculo…”(3).

Con el tiempo -al parecer, desde los años 40-, las clásicas botonaduras de plata del traje de charro han sido poco a poco sustituidas por extensos y complejos bordados de oro o plata, los cuales invadieron también chaquetas, sombreros, guantes y zapatos. El traje completo cuenta además con corbata de moño, paliacate para la cabeza y ceñidor.

Varios talleres del municipio se dedican a la confección y bordado de los trajes de carnaval. Rivalizan entre sí para la finura del bordado -realizado con canutillo de oro o de plata importado todavía… de Francia- y la originalidad de los motivos. Los temas escogidos suelen ser prehispánicos, chinescos, religiosos, políticos o inspirados por la naturaleza: flores, animales reales o fantásticos, calaveras. El color del traje de charro no es necesariamente negro, los charros se visten también de colores fuertes como el azul, rojo o verde. No hay límites, ni censura a la imaginación del cliente o de los bordadores. En uno de los talleres que visitamos -él de la Familia Buendía- los bordadores estaban dando el último toque a un traje de charro alusivo al Bicentenario, algo parecido a un libro de historia: alrededor de la figura del General Zapata se representó a todos los próceres, héroes y actores ligados a la Independencia y la Revolución. Los trajes terminados pueden pesar más de 15 kilos. Su precio depende de la cantidad de canutillo de oro o de plata necesario para realizar el bordado encargado, un traje completo puede alcanzar los $40,000 pesos. Una fuente de ingresos para los talleres de bordado es el alquiler de los trajes a los carnavaleros de la región, Los Reyes La Paz, Santa Cruz Meyehualco o Tlaltenco.

Hasta los años 40s, las parejas de los charros eran hombres disfrazados de mujer, el rostro disimulado por una mascada o una máscara de facciones femeninas, ya que tenían prohibido las mujeres participar al carnaval. Hoy en día, las mujeres, siempre y cuando sean solteras, están invitadas a participar por los charros -en general se trata de hermanas, primas o novias de ellos- quienes solventan el costo del traje de su pareja. Fue al principio un vestido largo con olanes parecido al de las damas de honor de la Emperatriz Carlota todavía se usa en San Agustín. En el resto del municipio, es un traje de charra, -chaleco y blusa de mangas largas, falda corta, botas, ceñidor, sombrero y guantes- o de china poblana. Las mujeres llevan una mascada para acompañar ciertos pasos del baile.

En Chimalhuacán, los hombres usan máscaras, no para ocultar su identidad como en los demás carnavales sino para adquirir otra, para transformarse en el Emperador Maximiliano: las caretas son de cera blanca o rosada con rasgos europeos, nariz recta, ojos azules o verdes y diversos tipos de barba de “una sola piocha”, de “doble piocha”-tal como se ve en los retratos del Emperador- o de caporal. Barbas y cejas están hechas de crin de caballo rizado o trenzado de color natural o teñido de colores fuertes. Existen también máscaras de calaveras. Todas las máscaras tienen una frente estrecha que permite el uso del indispensable sombrero de charro. Deben ser expuestas al calor antes de colocarse, para amoldarse perfectamente al rostro de los danzantes. La familia Valverde, quien se dedica desde hace varias décadas a la fabricación de las máscaras, guarda celosamente el secreto de su fabricación.

Las comparsas de charros ejecutan tres tipos de bailes, virginia, paseo y cuadrilla, acompañadas por una verdadera orquesta de instrumentos de viento y cuerdas. Todos estos bailes son variaciones e interpretaciones locales de músicas europeas, en particular vienesas. En las virginias, de coreografía sencilla, las parejas se alternan a la cabeza de las dos hileras que bailan frente a frente. Los paseos acompañan los desplazamientos del grupo.
Click aquí para ver todas las fotografías
Bookmark and Share Mapa de Chimalhuacán Traza tu Ruta Comentario a Lugares de México

El tercer baile, el más emblemático y apreciado por los participantes y espectadores es la cuadrilla, de ritmo rápido y animado, que se baila por grupos de 4 parejas. Los cambios de paso -y de música- los marca el “cajero”, agitando y haciendo sonar su “caja”. El “cajero” es en general el líder de la comparsa. La participación de la comparsa consta de 4 actos: la “salida”, que se realiza en una casa donde la comparsa y su orquesta se reúne con amigos y familiares; la comida en casa de amigos o familiares; el recorrido por las calles, con paradas determinadas de antemano; el cierre en la noche.

Las comparsas de charro se han multiplicado desde el principio del siglo pasado, son ahora alrededor de 60 -las de la cabecera municipal (una de las más conocidas y tradicionales siendo el grupo Calaveras) y las de los diversos barrios- que tienen que compartirse las 9 orquestras del municipio. A éstas, se han agregado las comparsas de andancia o de disfraces. Menos formales y organizadas que las comparsas de charros, representan el lado burlón, alegre y espontáneo del carnaval.

La fiesta de carnaval es un acontecimiento social de mucho importancia para Chimalhuacán, para los espectadores y para los participantes, ambos cada vez más numerosos: una de las razones que explica la duración del carnaval -¡empieza el domingo que precede al Miércoles de Ceniza y termina poco antes del Domingo de Ramos!- es la necesidad de dar la oportunidad a todas las comparsas de desfilar en las calles.

A través de la fiesta, los habitantes de los barrios reafirman su solidaridad y su cohesión: con el pretexto de preparar tal o cual aspecto de la fiesta, los vecinos organizan reuniones durante todo el año. Participar al desfile representa un verdadero sacrificio financiero y un gran esfuerzo físico -los charros llegan a perder varios kilos durante los tres días de su participación en la comparsa- pero es fuente de estatus y prestigio social. De hecho, uno de los retos a los cuales se enfrenta el carnaval de Chimalhuacán es de lograr la participación -hasta ahora limitada a los barrios antiguos del pueblo- de los barrios más recientes de la periferia. Otro es de conservar o revivir el espíritu festivo y subversivo de la fiesta: desde hace algunos años, ha desaparecido “el ahorcado”, personaje temido que aparecía en época de carnaval en las azoteas de las casas y denunciaba faltas personales e hipocresías sociales, y revelaba secretos familiares.

Las Relaciones Geográficas del Siglo XVI describen Chimalhuacán como un pueblo “fundado y asentado en tierra llana y descubierta… a la orilla de una laguna grande de agua que alcanza a México, Tezcuco y otros pueblos… y alrededor de dicho cerro que dicen de Chimalhuacán… en donde hay muchos ojos de agua y fuentes de manantiales que entran en la laguna”. La laguna desapareció al principio del siglo XX con sus aves y peces, así como los manantiales que lo alimentaban y Chimalhuacán se encuentra hoy sitiado entre enormes asentamientos urbanos, Texcoco, Nezahuacoyotl, los Reyes La Paz. Sin embargo, a pesar del entorno poco favorable, o quizás por eso mismo, Chimalhuacán ha conservado mucha de su cultura y de sus tradiciones, entre las cuales sobresalen la talla de la piedra y sobre todo la fiesta de carnaval. En Chimalhuacán, todos son “carnavaleros de corazón”.

Cómo llegar a Chimalhuacán:
- En carro particular: Desde la carretera Los Reyes-Texcoco, desviarse a la izquierda a la altura de Piedras Negras en dirección a Chimalhuacán.

- En transporte colectivo: Desde la estación de Metro Zaragoza, salen camiones para Chimalhuacán (40 a 50 minutos).

Dónde comer en Chimalhuacán:
En las pequeñas fondas o en el mercado. Durante la época de lluvias, se puede probar en los puestos del mercado el platillo tradicional de Chimalhuacán, una herencia de la época en la que el lago de Texcoco llegaba a la orilla del pueblo: los ahuautles (huevos de mosco).

Otros puntos de interés:
Las dos zonas arqueológicas del Municipio, “El Tepalcate” y “Los Pochotes”. Y los talleres de escultores de piedra, una tradición prehispánica que ha sobrevivido en Chimalhuacán.

Direcciones:
- Grupo Mikiztli-Calaveras. Familia Valencia Buendía. Zaragoza # 7. Cabecera municipal. Chimalhuacán.
- Talleres de bordado (entre otros):
Familia Reynoso. Juárez # 10 (frente a Pollería Piolín). Cabecera municipal. Chimalhuacán. Tel: 01(55) 5853-7035.
- Don Jesús Buendía y Doña María del Rosario. Juárez # 136. Cabecera municipal. Chimalhuacán. Tel: 01(55) 5852-4935.
- Taller de máscaras de cera: Familia Valverde. Guerrero # 34. Cabecera municipal. Chimalhuacán. Tel: 01(55) 5852-0070.
- Fábrica de sombreros Villegas. E. Aguirre Colorado Mz 158 - Lt 42. Col. Santa Marta Acatitla. México. D.F. 09510. Tel : 01(55) 5773-1230 y 5779-3086

(1) Jacques Galinier, La otra mitad del mundo. Pag 78.
(2) Jacques Galinier, id.
(3) Elisa Ramírez Castañeda. De cartones. El cartón y el papel en el arte popular mexicano, pag 63.

Referencias Bibliográficas:
- ¡Órale, cansados! Centenario del Carnaval 1902-2002. Publicación de la Casa de Cultura de Chimalhuacan. 2002.eRelaciones Geográficas del siglo XVI. Tomo primero. Edición de René Acuña. UNAM.

- De cartones. El cartón y el papel en el arte popular mexicano. Elisa Ramírez Castañeda. Ed. Smurfit, Cartón y papel de México, SA de CV. 2003.

- La otra mitad del mundo. Cuerpo y cosmos en los rituales otomíes. Jacques Galinier. UNAM. 1990

- Etnografía de los Carnavales de San Francisco Tlaltenco. Identidad y integración social a través de sus comparsas durante el periodo 2002-2006. Tesis. Luz Elizabeth Pacheco Sánchez. 2008.

Referencias:
Secretaría de Turísmo Estado de México.
Municipio de Chimalhuacán.

Texto Anne Bonnefoy
Fotografía Anne Bonnefoy

Todos los Derechos Reservados © 2011-2014
Última actualización de información: Junio 2010

San Mateo del Mar Estación Catorce
Descubre nuevos destinos / Donativos / Quiénes somos / Contacto / Códigos de ética del viajero / Enlaces

Terminos, Condiciones y Privacidad. Todos los Derechos Reservados Lugares de México. 2014 ©
Este sitio se ve mejor con el navegador Safari