Un Convento en la Alta Mixteca Desde Tlaxiaco, tres rutas conducen a San Miguel Achiutla: la ruta de San Agustín Tlacotepec pasando por San Bartolomé Yucuañe, la ruta de Santo Domingo Huendio o la ruta más directa, que atraviesa los pueblitos de Santa Cruz Tayata y Santa Catarina Tayata. Sea cual sea el camino escogido, la sorpresa será igual al descubrir, mucho antes de llegar al pueblo, el enorme convento fortaleza construido por los Dominicos, frente al valle del rio Achiutla. A diferencia de otros conventos de la Mixteca -Yanhuitlán, Teposcolula o Coixtlahuaca, para mencionar solamente los más cercanos, que fueron edificados en medio de un valle-, el Convento de San Miguel Achiutla se erige en la parte alta de una loma rodeada de montañas. Al aproximarse, se impone la evidencia: lo que desde lejos parecía un muro de contención alrededor del edificio no es otra cosa que la base de una enorme pirámide. El convento y la iglesia han sido edificados sobre un templo prehispánico. El valle de Achiutla (traducción al náhuatl de su nombre en mixteco, ñuundecu, “Ciudad de llamas”) fue el centro político y religioso más importante de la Mixteca, la tierra del Pueblo de la Lluvia, antes de la llegada de los españoles. Estaba densamente poblado: según unos cronistas, 4000 familias vivían aquí a la llegada de los españoles. Los mismos cronistas señalan la pirámide que sirvió de basamento a la construcción dominicana como el Templo Mayor de los Mixtecos, en referencia al Templo Mayor de México. En el cerro cercano al templo, subsisten unas ruinas que podrían ser las del Palacio del Rey Mixteco Zaahuindanda. Pero la fama de Achiutla tenía como origen el oráculo, situado en lo alto de un monte, probablemente el Cerro de la Corona donde todavía se aprecian restos de construcciones. Era un lugar de peregrinación, “un famoso lugar de culto panétnico al que concurrían Mixtecos, Zapotecos, Chatinos, Chochos, Triquis y Mixes, entre otros”, donde se adoraba “El Corazón del Pueblo de la Lluvia”, un ídolo de piedra verde, jade o esmeralda, mencionado en varios Códices(1). Cuando tuvo conocimiento de la llegada de los primeros españoles, Moctezuma envió, para consultar el oráculo del Cerro de la Corona sobre el futuro de su imperio, unos comisarios ….. “que se quedaron afuera, después de rato oyeron voces que repetían varias veces que se acabó ya su Señorío, y saliendo muy triste y acongojado el sacerdote, dio esta respuesta a los comisarios”(2). Se supone que los mixtecos no resistieron a los españoles en un principio, pero a partir de una profecía anunciando el regreso de los Señores de la Mixteca, se desarrolló una insurrección que reunió muchos grupos étnicos de la región y abarcó un vasto territorio(3). Fue solamente hasta 1556 cuando llegaron los primeros frailes dominicos a Achiutla: destruyeron el oráculo, el “Corazón del Pueblo” y todo lo que estaba ligado a la antigua religión de los Mixtecos, edificaron convento e iglesia con el material de la pirámide y los dedicaron a los siete arcángeles. El conjunto recibió el nombre de San Miguel, el arcángel guerrero, jefe de la milicia celestial. El Convento de San Miguel Achiutla es muy diferente de los otros conventos dominicos de la región, de arquitectura compleja y decoración plateresca. Es un convento-fortaleza, cuya planta se inscribe en un rectángulo, de gruesos y altos muros y potentes contrafuertes, en particular en la ábside; las pocas aberturas hacia el exterior son unas pequeñas ventanas ubicadas a varios metros del suelo. Un águila bicéfala y dos corazones, hechos de piedras insertadas en el revoque de la fachada norte de la iglesia, son los únicos elementos decorativos exteriores que han subsistido. El revestimiento de los muros ha desaparecido, dejando las piedras a la vista y revelando las diferentes etapas constructivas del edificio. El conjunto es macizo, austero, funcional y muy impresionante. El acceso al convento se hace por un zaguán que se parece más a la puerta fortificada de un castillo del medioevo. Las paredes interiores del convento han desaparecido, dejando un patio vacío de enorme tamaño. Las dos puertas de la iglesia, una hacia el oeste con vista al cerro de la Corona, la otra hacia el norte, llevan escasas decoraciones. El interior es de una sola nave, larga y estrecha, casi sin elementos decorativos. La pintura azul añil que cubre las paredes apaga la poca luz que entra por las ventanas, reduce la altura de la bóveda de cañón corrido y aumenta la sensación de gruta que uno experimenta al entrar al edificio. Detrás del altar mayor, brilla un retablo barroco, de grandes proporciones, con las imágenes de los siete arcángeles.Un amplio atrio prolonga el edificio del lado norte. Sobrevive una capilla posa, de las cuatro que existieron en las esquinas, con su columna de madera esculpida. Frente a la puerta norte de la iglesia, se erigen la cruz atrial y una pequeña construcción con un techo de tejas que alberga dos antiguas campanas. |
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Más hacia el norte, se encuentra la ruina de la parroquia y el cementerio del pueblo, sus tumbas esparcidas en medio de ruinas probablemente coloniales. El sitio, muy solo ya que el pueblo se encuentra en el valle, se anima para la fiesta de San Miguel a finales de septiembre. Para esta ocasión, acuden todos los habitantes del pueblo, incluso los que viven del otro lado de la frontera, muchos de los cuales se dedican a la fabricación de lonas. Las festividades, a cargo de la mayordomía, duran varios días. Se queman castillos, se organizan bailes, la música no para durante dos días. El día de San Miguel, la ceremonia en la iglesia del convento dura varias horas: se aprovecha la oportunidad para bautizar a algunos niños y festejar quinceañeras. La misa está acompañada por bandas que se alternan, tocando música regional. Después de un concierto de cohetes que dura media hora, el pueblo le canta con mucha devoción las mañanitas al Arcángel San Miguel antes de pasear su imagen por el atrio y bajar al pueblo para una comida que reúne a todos los habitantes del pueblo. En la actualidad, existen proyectos del Gobierno de Oaxaca para integrar a San Miguel Achiutla a la Ruta de los Conventos Dominicos y declararlo como la “Joya” de la Mixteca Alta. También existen proyectos de exploración arqueológica en los monumentos prehispánicos y coloniales que permitirían identificar definitivamente el sitio del oráculo y llevarían muchas informaciones sobre la cultura mixteca. Ahora es el momento adecuado para descubrir este lugar espléndido, cargado de historia y rodeado de misterio. Los alrededores de San Miguel Achiutla tienen mucho encanto: pequeños valles olvidados con bonitos ríos, y pueblos que han conservado sus tradiciones. San Agustín Tlacotepec, San Bartolomé Yucuañe, Santo Domingo Huendio tienen además bellas y muy interesantes iglesias del siglo XVI contemporáneas del Convento de San Miguel Achiutla. Cómo llegar a San Miguel Achiutla: En transporte colectivo: Dónde comer y dormir: Si tiene la suerte de estar en Tlaxiaco un sábado, vale la pena visitar el mercado: es el más grande y el más tradicional de la región, allí acuden para vender sus productos gente de todos los pueblos vecinos. También se puede comer "y muy bien" en los puestos del mercado. Bibliografía: (1)Alicia M. Barabas. INAH. Movimientos sociorreligiosos e identidad. Secretaria de Turismo de Oaxaca. Enciclopedia de los Municipios de México, San Miguel Achiutla. Municipio de San Miguel Achiutla. Texto Anne Bonnefoy Última actualización de información: Marzo 2008 |
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